Abro los ojos, y tu imagen,
(que brota del sueño que los cerraba)
irrumpe en mi mente,
sin previo aviso,
porque te recuerdo aun cuando no debo,
y a veces sin quererlo.
posada en la ventana.
Y puedo sentir el terciopelo de tu voz.
Y me enamoro del fulgor de tus ojos.
Y bates tus alas asfixiando todo dolor,
todos los temores.
Y ya no distingo realidad. Y mi universo
es tu imagen.
Esta noche, mi razón:
verte sino en sueños.
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