(sin titulo)

I

Un segundo es suficiente,
para que tu imagen se forje en mi mente.
Un segundo, es la frontera entre:
estar aquí y que tu estés sin mi.

Por un instante,
tu aroma trastoca mis desquicios.
En un letargo eterno
mi mente se preña de locuras
que hablan por los dos.

Un segundo basta,
para tejer un universo de deseos trémulos.

De súbito,
un suspiro nos engulle,
trocando la vida en pecado.

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