Dulce libélula
congelada en los escalones.
Luce eterna
observando la ciudad.
Dibujando fina melodía
con el silencio
a su alrededor.
Con su sonrisa
de rodomiel
aparta sal y ardor
cristalizando el aire
durmiendo el tiempo.
hilvana los sueños
del prosaico cantor.
Icor de Venus abona tan bella visión.
Nació la trova para ella melancólica y callada.
Así grabo en piedra mi canción…
y la veo… y suspiro.
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